Así como en los últimos años se han puesto de moda ciertos productos bajo en calorías -el tabaco, algunas bebidas o ciertos alimentos-, también se ha ido gestando un nuevo tipo de hombre, el “Hombre moderno”.

El hombre moderno se caracteriza por tener una vida sin valores, un ser sin esencia, que se rige en base a 4 características principales:

  • Hedonismo:el culto al placer, al confort y al bienestar. Lo importante es pasarla bien a costa de lo que sea, matando los ideales y vaciando el sentido de la realidad.
  • Materialismo: cierto reconocimiento social por ganar mucho dinero. Es más importante el tener que el ser. Donde rige el inmanentismo.
  • Permisismomoral: Permisividad significa que no hay prohibiciones, ni territorios vedados, salvo las coordenadas externas de las leyes cívicas. La permisividad termina en un nihilismo, ya que el hombre moderno está vacío, no es capaz de decidir que es exactamente lo que quiere. A su vez se relaciona con el subjetivismo en donde se busca, su propio beneficio inmediato, con esto llega a la conclusión de que la verdad es lo útil, lo práctico por lo tanto nada es absoluto ni definitivo, todo es relativo, (relativismo). Con estas ideas llegamos de nuevo al subjetivismo, todo es relativo, dependiendo del objetivo y todo está bien dependiendo del ojo con el que se mire. La ética permisiva sustituye a la moral y todo está permitido.
  • Relativismo: cae en la absolutización de lo relativo y esto nos conduce al subjetivismo, al predominio del yo. A su vez provoca una crisis de la verdad, donde no existe la misma y todo es opinable y todas las opiniones tienen el mismo valor. Hay una pérdida de confianza en la posibilidad de conocer la verdad. El relativismo desemboca en el escepticismo; para el relativismo, la verdad es algo cambiante y es algo inalcanzable para el hombre. Esto junto al nihilismo da lugar a un hombre pesimista, que piensa que lo que diga la mayoría es la verdad.

En este contexto, donde todo carece de interés y la esencia de las cosas ya no importa, sólo lo superficial, surge un nuevo paradigma del hombre. Un hombre descafeinado, cuyo lema es tomarlo todo sin calorías.

Es hora entonces de hacer un llamado de atención, al hombre actual, al hombre moderno, para que reconsidere su escala de valores y revea su conducta. Ya que este nuevo paradigma es la representación de la decadencia de la humanidad en la actualidad y se tiene que volver a reflotar los valores de épocas pasadas.

Corresponsal Argentina

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