Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará

Publicado en octubre 21, 2020, 7:30 am
4 mins

Violencia, odio, avaricia, soberbia: ¿Qué tanta basura puede haber en un corazón?
¿Cuál es el remedio para los conflictos del ser humano? ¿Cómo puede esta civilización volver a Dios?

Estas y muchas más incógnitas estarán aparentemente sin respuesta mientras no volvamos los ojos a Dios. Tantos siglos, imperios, territorios, poder y fama, perseguidos en búsqueda de la “felicidad”. Pero es Satanás quien se ocupa de tentar al hombre con el fin de que se condene irremediablemente. No contento con eso, también quiere destruir la tierra que pisamos.

En esta corta nota se intenta transmitir cómo es ese amor de Dios por todos nosotros, que no sólo nos ha creado, sino que envía la salvación por medio de María, la llena de Gracia. No se necesita ser un genio para captar todos los acontecimientos de este 2020, el cual está marcado y será recordado como el año de la pandemia china.

Tenemos que volver a lo básico: la oración, que es el encuentro con Dios. “La oración es hablar con quien sabemos nos ama… En la oración es el Amor el que habla” (Santa Teresa de Jesús). Tenemos diferentes tipos de oración: el Santo Rosario es el ejemplo clásico, oración muy completa, no por la repetición de Avemarías, que sí que es cierto que al decirlas pausadamente nos llevan a la presencia de nuestra amada Madre, mejor aún por la riqueza que brinda al meditar los misterios de la vida, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Hagámoslo con perseverancia todos los días y, quienes puedan, también hacer a diario los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, la adoración al Santísimo y la práctica de la Lectio Divina.

Y, ¿qué es la Lectio Divina y cómo se hace? (en latín, Lectura Divina, “lectura orante”, tomado de Wikipedia). Para practicarla, se recomienda el uso de una libreta, cuaderno o agenda. “No hay otro camino para conocer a Cristo que la Lectio Divina”, dice Rodrigo Jaramillo, fundador del movimiento católico Lazos de Amor Mariano (LAM).

Siete pasos para una Lectio Divina fructífera:
1. Invocación del Espíritu Santo: podemos escoger una oración sencilla, por ejemplo, la revelada al padre Stefano Gobbi: “Ven Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María, tu amadísima esposa” (tres veces).
2. Lectura detenida del santo Evangelio del día. Si es necesario, hacerla varias veces.
3. Recuento del texto tomando en cuenta el contexto literario e histórico. ¿Qué me dice el texto?
4. La meditación. ¿Qué me está sugiriendo hoy a mí?, ¿qué quiere hacer crecer Dios en mí? (puedo quedarme con una frase para repasarla en el día).
5. Orar con la Palabra de Dios. Ejemplo: “Te pido que hoy me des la gracia de perdonar a los demás”.
6. ¿Con qué nos vamos a comprometer? Ejemplo: Si alguien me ofende no me voy a quedar con ese resentimiento.
7. Oración final: es el último paso. La entrego a mi Madre Santísima. Ejemplo: “Madre Santísima: toma mi mente, guíala junto a la tuya para alejar cualquier angustia y preocupación”.

Por ahora, cerramos esta primera entrega, no sin recordarles que es primordial hacer la Lectio Divina de preferencia en la mañana, sobre todo para poder aplicar en el transcurso del día el compromiso que se expone en el paso 6.

Corresponsal en México

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