ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA – PRESENCIA VIVIENTE EN AMÉRICA

Publicado en agosto 16, 2020, 3:02 pm
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En el día de ayer se celebró en todo el mundo la Asunción de la Virgen María a los cielos, en cuerpo y alma, sin padecer el proceso de descomposición material al que todos los seres humanos estamos destinados al final de la vida terrenal, una vez cumplida el destino o la misión a la que cada uno es convocado por el Creador.

Esta fiesta solemne de la Asunción de la madre de Nuestro Señor Jesucristo su funda en la creencia bimilenaria de que el cuerpo y el alma de la Virgen María fueron llevados al Cielo, después que ella terminara sus días en la Tierra.

Esta creencia (fe) es compartida por la Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Ortodoxa Oriental y la Iglesia Anglicana. No está fundada en la comprobación empírica del acontecimiento -al igual que la Resurrección de Jesucristo-, sino en la Tradición ininterrumpida del conjunto de fieles y creyentes a lo largo de estos dos milenios.

Esta fe sustentada en la Tradición fue definida como dogma el 1 de noviembre de 1950 por el papa Pío XII en la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus. En este documento el [Sumo Pontífice, basado no sólo en la Tradición de la Iglesia católica, sino tomando en cuenta también los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles guiados por sus pastores, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia, y con el consenso de los Obispos de todo el mundo, declaró dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

Proclama que la Virgen María, madre de Jesús, fue elevada [assunta] acompañada de una legión de ángeles. Distinto a la Ascensión de su Hijo, que se elevó a los Cielos.

El dogma como tal no explica ni define científica o empíricamente un misterio, sino que lo expresa en toda su profundidad y totalidad. En este caso, el dogma de la Asunción no dice cómo ocurrió la Asunción, ni tampoco aporta datos empíricos, afirma que es una verdad de fe, verdad sustentada en la creencia o fe, tal como es definida en la Epístola a los Hebreos: “prueba de las realidades que no se ven” (11, 1).

Las primitivas liturgias orientales celebraban este acontecimiento con el título de Dormición de María, afirmando así que la Virgen no había muerto y que su cuerpo no había padeció la corrupción carnal, “se había dormido y así llevada al Cielo.

Basta recorrer la historia de América para comprobar que la figura de la Virgen María estuvo presente ya desde los inicios de la llegada de España al continente, y que formó parte de la inculturación del Evangelio en el alma de los pueblos que ya habitaban estas tierras.

La diversidad de advocaciones marianas muestra en muchos casos que esa devoción a la Virgen se materializó en imágenes de la Virgen con rostro y piel nativas: Guadalupe (México), Caacupé (Paraguay), Luján (Argentina), Itatí (Argentina), Aparecida (Brasil), Copacabana (Bolivia), del Valle (Argentina), Reina de los Ángeles (Costa Rica).

Y además, la Asunción fue en muchísimas ocasiones la advocación elegida por los fundadores de ciudades a lo largo de todo el continente americano para que la Virgen María se constituyera en protectora y cuidadora de la población, bajo ese hermoso título: Casabindo (Argentina), Cutervo (Perú), Asunción (Paraguay), Granada (Nicaragua), Asunción (Venezuela), León (Nicaragua), Juigalpa (Nicaragua), Ocotal (Nicaragua), Nueva Guatemala de la Asunción (Guatemala), Oruro (Bolivia), Aguascalientes (México), Cupilco (México), Santa María Malinalco (México), Mora (Costa Rica), Popayán (Colombia), etc.

En esta hora histórica en la que los mercaderes de la muerte se han lanzado furiosamente a exterminar a los niños por nacer, los americanos sepamos ponernos bajo el amparo maternal de la Virgen Asunta al Cielo y honremos nuestra tradición humanista y cristiana que trajo España a nuestras tierras, levantando un muro infranqueable que detenga esa ofensiva criminal impulsada por el imperialismo internacional abortista, disfrazado de progresismo.

Dios nos ayude si somos capaces de ayudar a Dios.

Corresponsal de Argentina

Corresponsal de Argentina

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