Brutalidad antinatalista del Gobierno chino

Para controlar el crecimiento poblacional de minorías no chinas, el gobierno utiliza la fuerza y la violencia para imponer métodos antinatalistas, al punto de llegar al “genocidio demográfico”.
Publicado en junio 29, 2020, 11:50 pm
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El régimen chino está tomando medidas rigurosas para reducir la tasa de natalidad de su población uigur musulmana, y al tiempo anima a algunos miembros de la mayoría han china a tener más hijos.

Se trata de una práctica muy extendida en forma sistemática, llevada a cabo en la región occidental de Xinjiang, en forma tal que se asemeja a un “genocidio demográfico”.

En general, el Estado somete a las mujeres de minorías a pruebas de embarazo e impone la implantación de dispositivos intrauterinos, esterilizaciones e incluso abortos a cientos de miles de personas. Paradójicamente, en el país ha descendido el uso de DIU y se practican menos esterilizaciones, pero ambas prácticas han crecido en forma drástica en Xinjiang.

A estas medidas antinatalistas se agregan las detenciones masivas, ya sea como amenaza o como castigo por desobediencia. Tener demasiados hijos es un motivo común para ser enviado a campos de detención, al mismo tiempo que los padres de tres o más hijos son alejados de sus familias, a menos que puedan pagar enormes multas.

Se supo que en el 2016 una mujer kazaja nacida en China, esposa de un verdulero, fue obligada por el gobierno a implantarse un DIU, después de tener su tercer hijo, y obligada a implantarse un DIU. Dos años después fue obligada a pagar una multa de 2.685 dólares por tener más de dos hijos.

La mujer, llamada Gulnar Omirzakh, se endeudó para reunir el dinero y después huyó a Kazajistán. Denunció que el objetivo del accionar gubernamental es destruir al pueblo musulmán chino.

Académicos expertos en cuestiones chinas han denunciado que los cientos de millones de dólares aplicados al control de la natalidad han transformado Xinjiang, una de las regiones de China donde más rápido crecía la población, a una de las más lentas en unos pocos años.

En el pasado el gobierno chino ha dicho que estas medidas sólo pretenden ser justas, al permitir que los chinos han y las minorías étnicas tengan el mismo número de hijos.

La ya abandonada política china de un hijo implicaba que las autoridades fomentaban y en ocasiones imponían anticonceptivos, esterilizaciones y abortos sobre los chinos han. Pero las minorías podían tener dos hijos, tres si vivían en zonas rurales.

Eso cambió al comenzar el mandato del presidente Xi Jinping. Poco después de asumir, el gobierno revisó las normas para que los chinos han de Xinjiang pudieran tener dos o tres hijos, igual que las minorías.

En la práctica los chinos han se libran en gran parte de los abortos, esterilizaciones, inserciones de DIU y detenciones por tener demasiados hijos que sufren otras etnias en Xinjiang, según entrevistas y datos. Pero algunos musulmanes de zonas rurales fueron castigados, aunque tuvieran los tres hijos permitidos por la ley.

Hay mujeres que han sido retenidas o encarceladas por tener demasiados hijos. Muchos pasaron años o décadas en prisión. Una vez en los campos de detención, se le implantaban DIU a la fuerza y lo que parecían ser inyecciones para impedir embarazos.

Hay mujeres campesinas que en el campo debían someterse a revisiones ginecológicas y llevar DIU, y que eran obligadas a abortar si se descubría que estaban embarazadas.

Las estadísticas de salud chinas también muestran un aumento de la esterilización en Xinjiang, siete veces más que la que se practicaba hasta dos años atrás.

La campaña del gobierno está alimentada por temores de que la alta tasa de natalidad entre los musulmanes impulse la pobreza y el extremismo en Xinjiang, una región árida y sin acceso al mar. Aunque el programa emplea tácticas de la política china de “un hijo”, es diferente porque discrimina por etnia.

Según Joanne Smith Finley, de la Universidad de Newscastle, no se trata de un genocidio inmediato, chocante, de asesinatos masivos en un mismo lugar, sino de “un genocidio lento, doloroso, encubierto”.

La violencia inicial -control forzoso de la natalidad- sólo desarrolla la violencia como política de Estado -esterilizaciones, arrestos y abortos. Y la violencia como política de Estado es el derecho de las bestias.

Corresponsal Argentina

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