El culebrón Norteamericano en acción

Publicado en enero 12, 2021, 10:42 am
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Limbaugh, un famoso periodista conservador que tiene un programa de radio con millones de oyentes, acaba de anunciar que deja Twitter en protesta por la censura de esta empresa hacia el presidente Trump y la persecución abierta hacia los conservadores. Junto con él, 88 millones de personas también dejaron Twitter.

Los monopolios mediáticos como FB y Twitter, entre otros, han tomado el rol de censores oficiales y se han erigido como los creadores de la narrativa más conveniente a sus intereses, y también están a cargo de imponerla. ¿Y qué es lo que no se puede decir? Todo el que cuestione esta narrativa o dude o disienta. Los hechos, y hasta las imágenes, son manipulados, pululan los blogs de “falsos” opositores, las verdades a medias reinan sin vergüenza.

Los insurgentes que entraron en el Capitolio el día 6 de enero han sido identificados como actores que se encuentran también en previas manifestaciones de Antifa y entre los que produjeron los desmanes con fuego y la destrucción de negocios, estatuas, etc. Todo está en video y con la tecnología de reconocimiento de rostro se han identificado y están ya detenidos. En estos días, cualquier cosa preparada puede ser desenmascarada fácilmente, pero no se menciona en la mediática masiva.

En resumidas cuentas, vivimos una época de gran engaño, estamos en poder de megacompañías de creación de realidad virtual, generan la información y la teatralizan de ser necesario. Que la creamos es lo más grave, debemos mantener un pensamiento independiente en medio de esta opereta. Los personajes viven insultando. Trump convocó a casi un millón de personas a Washington, la capital. La gente acude con la ilusión y la esperanza de que se iban a rechazar los votos de al menos seis Estados que cometieron fraude comprobado, pero no, la frustración imperó de nuevo y no sabemos cuál fue la idea de Trump detrás de esta maniobra, aunque las especulaciones son muchas.

Vimos cuán pacíficamente la multitud estaba esperando el conteo de los votos precedido por el VP Pence, y en un momento un grupo de desaforados disfrazados de trumpistas entran en el hall del Capitolio sin ninguna intervención de la policía, todo lo contrario, los que están allí vestidos con uniformes los alientan a pasar y les abren el camino.  Dos o tres jóvenes empiezan a romper los vidrios de una ventana y nadie los detiene, se escucha una bala, una mujer es herida en el cuello y cae. Los camarógrafos ya preparados, así como los reporteros, listos para salir al aire, y sin sorpresas escuchamos: “la violencia de los seguidores de Trump ha causado una vez más…. Trump es un Nazi… sus seguidores pertenecen a la supremacía blanca”, letanías repetidas ad nauseam durante estos últimos cuatro años, prosa política que carece de intelecto.

Y la gente, en una gran mayoría, cree a fuerza de repetición, sin parar, esta narrativa simplista y autoritaria, y sería hilarante si no fuera tan triste, porque no es que los demócratas se esforzaron mucho en hacer una superproducción o algo más auténtico, ni que hayan contratado a los mejores actores, ni les hayan provisto del mejor vestuario, basta con que usen el MAGA (gorra con la iniciales en inglés de “Hagan América Grande Nuevamente”) y rompan cosas, el estereotipo per excellence de un seguidor de Trump, y el show continúa.

El presidente Trump está pidiendo calma y que la transición sea serena, aunque se dice que esta enojadísimo con Pence, el mismo que tuvo que salir por la puerta trasera y custodiado. También Pelosi anda haciendo de las suyas y los conspiradores de siempre anuncian que el lunes se cortará todo el uso de las tarjetas de crédito y empezará la ley marcial ante los nuevos acontecimientos que involucran a Italia, más precisamente al Vaticano, que parece ser el dueño de Leonardo y que es el satélite capaz de encriptar y modificar una votación.

Y en el medio de este culebrón hay gente que está feliz porque su nuevo presidente es Biden, que bajo la tutela del nuevo orden mundial gobernará por un tiempo hasta que se lo permita su memoria, y Kamala Harris se constituirá entonces como la primera presidente mujer de los Estados Unidos; no quiero imaginarme lo que debe estar sintiendo la aguerrida Hillary Clinton.

Al estilo hollywoodense, tendremos parte dos, y si James Cameron o George Lucas deciden producir, hasta veremos parte cuatro de la caída del Imperio Americano.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

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