La nueva Carnicería humana

Publicado en febrero 12, 2021, 9:29 am
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Mas de 61 millones de personas murieron en Rusia después de la revolución bolchevique; 78 millones, en China; Pol Pot, en Cambodia, 2 millones; en el holocausto judío, cerca de 6 millones; el holocausto armenio, un millón; al menos medio millón en el Tibet, y la lista continúa. La historia humana en números nos da la magnitud en números; hay países pequeños y medianos en población que ya hubieran desaparecido.

Pero hay otra muerte, la muerte de los inocentes, de los que no tienen voz, solo la que nosotros podemos darle, y ellos han sido asesinados en números astronómicos. Desde que se llevan récords, más de 54 millones en los EE. UU. desde los años 70, y alrededor de 200 millones en el mundo en las últimas tres décadas, y eso sin contar las regulaciones de “solo un hijo por pareja” en China, hecho que trivializó la práctica del aborto y especialmente la exterminación de mujeres, ya que en China el varón tiene más valor por varios motivos.

Pero a estos humanos se les mata en silencio, rápido y sin lápida, no existen, no son humanos. Dicen algunos, pertenecientes a la clase gobernante, que son un “accidente”. No hay suficientes páginas en la historia de la humanidad para contar esta historia de horror, disfrazada condescendientemente de derechos. Irónicamente, en los EE. UU., si alguien mata a una mujer embarazada se considera un doble crimen. Es que la verdad no permite la falta de lógica.

En los medios americanos se ha propagado como semillero la imagen de los posters que han invadido las paredes de Buenos Aires, y han causado asombro, rechazo y admiración por una campaña tan fuerte, tan abierta. Estos posters muestran la verdad absoluta de un aborto, sin champagne, sin masitas frescas, ni tarjeta de “ponete bien y recuperate pronto” (aunque sí hay un médico americano que vende tarjetas con las marcas de los piecitos de los niños después de abortados). Este es un mensaje gráfico y directo, la verdad al desnudo y que nadie puede ignorar, o no debería, si les queda algo de humanidad en sus corazones.

Las clínicas que se dedican exclusivamente a los abortos son realmente carnicerías, carnicerías humanas. Cualquier razón que lleve a una mujer u hombre a abortar a sus hijos no es suficiente justificación para el resultado final. Todos los problemas que podamos tener tienen una solución, y aunque el aborto parezca la solución perfecta, no lo es. Sería como decir que Hiroshima fue la solución perfecta porque, si no, los japoneses no iban a dejar de avanzar. Como en todas las guerras, los humanos somos los que perdemos.

Esto es una guerra en muchos sentidos, y una guerra es un escándalo, y todos deberíamos estar escandalizados, pero no de las fotos que muestran lo que es, simplemente. Si no, que tendríamos que estar escandalizados que la vida tenga tan poco valor, que la sociedad no ofrezca a las mujeres más opciones, incluidas la educación de su cuerpo y su espíritu. Tendríamos que estar escandalizados de lo poco que nos importa o pensamos en ello, del poder que tenemos sobre los débiles, de la falta de consideración hacia la vida y hacia la creación Divina, y de la falta de AMOR, que es la raíz de todos los males.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

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