La sublime espera del catolicismo

Publicado en julio 03, 2020, 4:24 pm
5 mins

EL cristiano sabe que el cristianismo cojeará hasta el fin del mundo

Nicolás Gómez Dávila

El círculo escatólogico cristiano está al rojo vivo, los ánimos caldeados, se llenan de temor y zozobra. Todos ven con creciente angustia el inminente fin del mundo, el fin de los tiempos, un castigo, una era de tribulación, el cumplimiento de las más terribles profecías. De algún modo las religiones llamadas “del libro”, cuentan entre sus características esenciales, un tiempo final de castigo, juicio y recompensa para los justos.

¿Por qué genera entonces tanto alboroto negativo? ¿Acaso la conciencia del cristiano en general –y del católico- están adormecidas por el culto a la comodidad del mundo moderno, que ante la actual situación de pandemia se revela en toda su fragilidad? ¿Olvidó definitivamente el católico que siempre hemos esperado la Parusía, misma que rogamos de rodillas en cada misa: “Ven, Señor Jesús”?  ¿No hicimos caso de la oración que el ángel de Dios enseñó a los pastorcillos de Fátima, “yo te espero, Jesús mío”? ¿Olvidó el católico promedio que Jesucristo es el “Alfa y Omega”, principio y fin, y que es Señor de la Historia? ¿Olvidamos que polvo somos y que nuestra existencia es inmortal, bien en este mundo o en el otro, bien en el cielo o bien en el infierno? ¿Desconocemos el contenido general del libro del Apocalipsis, presidido omnímodamente por Jesucristo en su faceta de Juez? ¿Ya no somos conscientes que la Iglesia es peregrina en esta tierra y que “el mundo entero está bajo el maligno”? (1 Juan 5:19) ¿No hemos comprendido que un solo pecado mortal es más perjudicial para el alma que la pandemia más terrible, y que aun estando en medio de la gran tribulación, podemos seguir peleando el buen combate de la fe y aspirar a la santidad? ¿Nunca nos enseñaron que la Iglesia, esposa de Jesucristo, ha de sufrir también su propia pasión? ¿Qué pensábamos que significa que uno de los enemigos del alma sea el mundo, con sus tentaciones, terremotos, crisis económicas y pandemias incluidas? ¿Somos o no somos peregrinos en esta tierra, o acaso hemos querido fijar aquí nuestra morada? ¿Qué pensábamos que significan las virtudes teologales, sobre todo en este caso, la virtud de la esperanza? ¿Olvidamos que la creación entera sufre dolores de parto (Romanos 8:22) y que Nuestro Señor hace todas las cosas nuevas (Apocalipsis 21:5)? ¿Ha dejado de tener un significado supremo que nuestra existencia en este mundo es un éxodo en el desierto, en el que debemos ser fieles para aspirar a ser recibidos en la tierra prometida de la vida eterna? ¿Olvidamos que el Santo Rosario no se compone exclusivamente de misterios gozosos y gloriosos, y que completa el acompañamiento que nos brinda, con los misterios dolorosos? ¿O qué pensábamos cuando rezamos en la “Salve”, “A ti clamamos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas”? ¿Hemos olvidado el significado de proclamar cada año como un año más que el Señor nos concede, antes de su juicio, es decir, un “año de gracia”? ¿No significa ya nada para esta generación la parábola de las vírgenes en espera vigilante en medio de la noche? (Mateo 25: 1-13) ¿Nos hemos convencido de que sabemos a qué hora de la noche debemos esperar al ladrón, o lo que es peor, nos hemos convencido de que nunca vendrá (Mateo 24:43)?

Independientemente de si estamos viviendo o no, los últimos tiempos, la misión del católico y de la Iglesia no cambia. Siempre, en toda circunstancia, estamos llamados a perseverar hasta el fin, a pelear el buen combate de la fe, a conquistar la vida eterna.

Además, si el fin de los tiempos está pronto, qué mejor para los que ama el Señor y para los que viven su catolicismo en medio de una espera sublime, pues se acerca nuestra liberación. (Lucas 21:28)

Corresponsal de Mexico

Corresponsal de Mexico

2 Comments to: La sublime espera del catolicismo

  1. Luciano Bernardi

    julio 24th, 2020

    Ante esta plandemia, yo de mi país, Argentina, no esperaba nada, de los poíticos, de la educación, de la sociedad… lo que me hace pensar en el fin de los tiempos es el abandono de la Santa Madre Iglesia, la inconciencia total de pasar por alto los derechos del Creador, la desconfianza y desprecio de la gracia sacramental Me decepcionó tremendamenta la falta de fe de gran parte del clero y la nula parresía de todos los que nos llamamos Iglesia. Nunca olvidé las citas del artículo, pero la escasa sustancia que presenta la doctrina actual me hace pensar que Cristo está muy próximo.

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  2. Morboooooooo0

    septiembre 18th, 2020

    Estamos dormidos.
    Nos dormimos en esta modernidad decadente, en la que el enemigo avanza sutilmente, infectandonos de nihilismo e ideas anticristianas.
    Tan solo hace falta pensar esto:
    ¿qué hace una persona común hoy en día? Mira entretenimiento basura, ¿Quién controla esto?… pues falta tan solo ir a Netflix y ver el gran catalogo de contenido anticristiano.
    La cultura está mutando en un desastre antinatural.
    Todo se va al carajo…
    pero bueno, es que, ¿es lo que debe pasar, verdad?
    ¿es como la crucifixión? quiza, pero debemos esforzarnos en luchar por la tierra para poder llegar al máximo de gente posible y salvarlos del abismo eterno que se les avecina.

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