LAS PERSONAS TIENEN SEXO, NO GÉNERO

Publicado en junio 13, 2021, 1:23 pm
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Podríamos definir la Ideología de género como un conjunto de ideas anticientíficas que intentan desvincular la sexualidad humana de su componente biológico y reducirla simplemente a un sentimiento o a la forma en que se ha sido educado. Esto es algo tan descabellado como si dijésemos que la anorexia es una forma de ser y que en esta patología la persona es tal cual como se percibe, ya que uno de los síntomas es la distorsión de la imagen corporal o verse gorda a pesar de estar muy delgada.

El género es una figura gramatical de los sustantivos, artículos, adjetivos, participios y pronombres. Es decir, es el sentido de lo masculino o femenino que se aplica a “las cosas”. Un mismo objeto en un idioma puede ser femenino y en otro masculino (mesa, en español, es femenino, y en alemán, masculino). Luego, las cosas tienen género y las personas tienen sexo.

No somos como nos vemos y la naturaleza tiene mucho que decir en lo que somos. Venimos configurados por nuestro patrón biológico, y lo natural y apropiado es configurarnos con ese patrón en vez de transformarnos según nuestro gusto. Se podría decir que una ideología es el conjunto de ideas fundamentales que caracterizan el pensamiento de una persona, colectividad o época. Pero las ideologías normalmente no están fundamentadas en hechos científicos. Es más, en según qué casos (como el que nos ocupa) se contraponen a los hechos comprobados científicamente. En el pasado se llevaron a cabo experimentos con un cien por cien de fracaso para intentar justificar que el sexo era algo cultural (que las conductas sexuales se podían orientar por el peso de la educación). Dichos experimentos se ocultaron o se falsearon para poder seguir extendiendo esta ideología.

Uno de los ejemplos del fracaso de esta ideología fue el experimento llevado a cabo por el Dr. John Money con los gemelos Bruce y Brian Reimer en 1965. Eran dos niños perfectamente normales que nacieron en Canadá, y a los siete meses de nacidos ambos fueron sometidos a una circuncisión. Pero sus padres, Janeth y Ron, recibieron una devastadora noticia: Bruce había sufrido un accidente.

Habían utilizado una aguja cauterizadora en lugar de un bisturí, y el equipo eléctrico había tenido un problema que provocó un aumento en la corriente que quemó por completo el pene de Bruce. Pasaron varios meses y los Reimer no tenían idea de qué hacer, hasta que conocieron a un hombre que cambiaría su vida y la de los gemelos para siempre.

Era el doctor John Money, un psicólogo especializado en cambios de “género”. El experto creía que no es tanto la biología la que determina si somos mujeres u hombres, sino la forma como somos criados. Janeth Reimer llevó a Bruce a Baltimore para consultar al doctor Money. Para el experto, el caso presentaba la posibilidad de un experimento ideal: un niño que él pensaba que debía ser criado como el “género” opuesto, y que incluso contaba con su propio grupo de control, un gemelo idéntico. Así que Bruce, a los 17 meses de edad, se convirtió en Brenda. Y cuatro meses más tarde se llevó a cabo la primera fase quirúrgica de su tratamiento: una castración.

Este niño creció como si hubiese nacido niña, ni el mismo sabía que le habían cambiado el sexo. El experto subrayó que, si querían que el cambio de “género” funcionara, los padres nunca debían decirle a Brenda ni a su hermano gemelo que había nacido siendo niño.

En una de esas sesiones anuales el doctor Money grabó lo siguiente: la niña tenía muchas características de marimacho, una abundante energía física y un alto nivel de actividad y rebeldía. Y a menudo era la que dominaba en un grupo de niñas. Para 1975, cuando los niños tenían 9 años, el doctor Money publicó un estudio detallando sus observaciones. El experimento, dijo, había sido un éxito total. Sin embargo, cuando Brenda alcanzó la pubertad a los 13 años comenzó a mostrar sentimientos suicidas. “Pude ver que Brenda no era feliz como niña”, recuerda Janeth. Además, apuntaba:

Era muy rebelde. Era muy masculina y no lograba persuadirla de que hiciera algo femenino. Brenda casi no tuvo amigos durante su infancia. Todos se burlaban de ella y la llamaban la mujer cavernícola”.

Esta historia terminó muy mal, y este experimento se ha silenciado para hacerle el juego a la ideología de género. Pueden verlo completo en el enlace.

Véase vídeo

Corresponsal de España

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