Lo que nos faltaba: la pérdida de la soberanía monetaria.

Publicado en julio 21, 2020, 12:38 pm
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Ante la necesidad de papeles de mayor denominación, el Banco Central de la República Argentina ordenó a la Casa de Moneda imprimir una partida del nuevo billete de $5000. Pero el presidente Alberto Fernández dio la orden de suspenderla para contrarrestar los pronósticos que indican que no hay suficiente papel moneda. En tanto, la Casa de Moneda se dedicará a maximizar la producción de billetes de $1000 -el circulante de mayor denominación, para el cual ya se compró papel y tinta.

Esta decisión del presidente pone en serio riesgo la economía argentina: Se prefirió importar billetes terminados que hacerlos en nuestro país. Una decisión que pone en juego la soberanía monetaria, librándola a la buena voluntad de un país extranjero.

Para la importación monetaria, ya se encuentra publicada una licitación internacional que se abrió a inicios de este mes y convoca a proveedores nacionales e internacionales que puedan venderle a la Casa de Moneda 250 millones de papeles impresos y terminados con la imagen del yaguareté, esto es, billetes de $ 500. Además, la licitación aclara que la Casa de Moneda dará provisión del sustrato y las tintas, y también señala los plazos de entrega. La firma a la que se adjudique la impresión de estos billetes deberá entregar dos tandas de 100 millones el 26 de agosto y el 25 de septiembre, y una tanda de 50 millones el 15 de octubre.

A su vez, fuentes allegadas al gobierno confirman que están casi cerradas las negociaciones con Brasil para la importación de billetes de $1000 y confirman también que hubo conversaciones con la Casa de Moneda y Timbre de España sobre el tema.

¿Pero cuáles son los riesgos de importar moneda?

El problema fundamental es que con la importación de moneda terminada se pone en grave peligro la seguridad nacional. Se pierde la soberanía monetaria, ya no somos los únicos que decidimos sobre nuestra moneda. Por ejemplo, si el país extranjero decidiera imprimir más de lo requerido -sin permiso del banco central nacional- generaría un exceso de efectivo, provocando intencionalmente una crisis financiera.

A su vez el país extranjero tendría el conocimiento de las características de seguridad de nuestro billete, lo que también haría más fácil la falsificación.

Un ejemplo histórico fue el caso de libia en 2011. El gobierno de Reino Unido decidió incautar parte del dinero que ellos le imprimían a Libia, en el marco de las sanciones impuestas por las Naciones Unidas contra el coronel Muamar Gadafi, lo que causó una escasez de efectivo durante los últimos momentos de Gaddafi en el poder.

Corresponsal Argentina

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