¿Se pueden rechazar los mandatos de la vacunación Covid? Parte I

Publicado en septiembre 07, 2021, 10:54 pm
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La primera razón para rechazarlos es de tipo legal. El mandato de vacunación obligatoria contradice el Código de Núremberg, el cual requiere del consentimiento y la aceptación voluntaria del individuo de cualquier tratamiento médico o inoculación de cualquier substancia en el cuerpo. Por lo tanto, la persona tiene que tener capacidad legal para dar su consentimiento y que, además, las siguientes condiciones se cumplan: no coerción, no uso de la fuerza, no engaño o mentira acerca de una substancia o tratamiento y tampoco ser presionado bajo imposición o convencimiento fraudulento (reg. 2).

 Al sujeto se le tienen que informar todos los aspectos y los efectos secundarios, así como la duración y las condiciones de cualquier experimento, y de esa manera podrá tomar una decisión sobre su propia salud. No solo se especifica en el Código de Núremberg, sino en otros acuerdos internacionales como la Declaración Universal en Bioética y Derechos Humanos del 2005 y la Declaración de Helsinski en 1964.

  La segunda razón es de orden moral-religiosa, toda vez que estas vacunas han usado para su desarrollo, en forma directa o indirecta, material de fetos abortados. Como la vida comienza en el momento de la fecundación, esto es un ataque directo a la dignidad humana del individuo. En una sociedad libre y justa no se pueden tolerar este tipo de prácticas que antropológicamente nos llevan a la regresión humana y no a su avance, así como también al desarrollo del autismo en el mundo, asociado a estas vacunas. En la tradición católica, más específicamente, es imperativo proteger el derecho de conciencia de los individuos. No solo es “el derecho a buscar la verdad, sino vivir por esa verdad, pero para lograr eso necesitan tener inmunidad de imposición política alguna y libertad psicológica”, como bien lo cita la encíclica Dignitatis Humanae.

  La conciencia es un juicio de la razón por la cual los humanos reconocemos la calidad moral de un acto concreto en el que pensamos actuar. En todo lo que una persona dice y hace debe estar obligado a seguir lo que ella sabe que es justo y bueno. La persona, entonces, tiene el derecho de actuar siguiendo su conciencia, y para ello necesita libertad, para hacer juicios morales que compelen a su propia vida, y no debe ser restringido en actuar de acuerdo con su conciencia, especialmente en lo religioso como bien lo precisa el catecismo de la Iglesia en los puntos 1778 y 1782.

  Father Tad Pacholczyk nos lo confirma así: “La Iglesia católica es bien especifica en que la vacunación no es una obligación moral y cae en la decisión personal del individuo”. Recientemente, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que es el cuerpo doctrinal más alto de la iglesia, reafirma que la vacunación debe ser voluntaria.

  Cualquier gobierno que aproveche su poder de policía para obligar a todos los ciudadanos a una vacunación masiva, no solo se pone en posición de médico, sino de tirano. El reclamo de los sectores de poder afirmando que la vacuna no es obligatoria es una terrible mentira, pues los que no se vacunan tendrán un futuro de ciudadanos de segunda clase y vivirán aislados de la sociedad por el resto de sus vidas. Si esto no es amenaza y coerción, no sabemos qué es.

Lo que nos tenemos que preguntar es qué es lo próximo. Esto no es acerca de una vacuna, en realidad, sino del poder de los que supuestamente trabajan para nosotros, que pueden eliminar cualquier derecho y cancelar cualquier libertad individual –fundamentos de toda democracia– a su antojo y por la razón que quieran. A eso, en este caso en particular, le llamamos tiranía o dictadura sanitaria.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

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