Una llamada a la vida en tiempos de incertidumbre

Publicado en diciembre 14, 2020, 9:59 am
FavoriteLoadingAgregar a favoritos 10 mins

La vida humana es lo más sagrado que existe, y el derecho a la vida es el primer derecho de todos, por el cual todos los otros derechos emanan o derivan. Aunque la historia de la humanidad está plagada de muerte y devastación, la vida siempre ha prevalecido, los vivos entierran a sus muertos, la paz retorna, aunque sea por un tiempo, y como la planta que crece tímidamente desplegando sus hojas verdes, la vida encuentra su camino.

   Pero, ¿qué pasa cuando los mismos humanos la destruyen?, ¿qué pasa cuando los mismos humanos crean todas las condiciones para impedir que la vida fluya como vergel fresco de agua pura? ¿Cuándo somos nosotros los que alzamos los brazos y con nuestras manos destruimos la misma existencia?, ¿cuándo somos esta cultura de muerte y decidimos quién tiene derecho a vivir y quién no tiene derecho a vivir?

    Yo, como mujer, tan preocupada por la violencia de género, qué violencia de género más terrible es que maten a millones de mujeres en el mundo, ya desde el vientre. Esto es totalmente incomprensible desde el punto de vista femenino, ¿que nos ha pasado? La mujer siempre ha podido decidir abortar, nadie nos tiene que dar ese “derecho”. Desde que el mundo es mundo existen formas de abortar, las mujeres nunca han necesitado un permiso.  ¿Por qué seguimos insistiendo que el terminar con la vida de nuestros hijos es un derecho?  ¿A quién le conviene la exterminación de una vida? Porque no nos confundamos, cualquier persona que ha visto cómo se hace un aborto lo entiende perfecto: se empieza acidizando el feto (del latin: hijo/a en el vientre) con una jeringa, a veces vemos cómo el feto se resiste moviéndose ante el veneno del ácido abortivo. Se termina con el descuartizamiento dentro del vientre y la remoción de las piernas y la cabeza y, aun así, muchos fetos sobreviven a este acto violento, una violencia que en EE.UU. se define como holocausto de bebés. Sesenta millones de​  humanos exterminados desde los años 70, estadísticamente la mitad de nosotras.​    

    Sí, despierten, la mitad de nosotras hemos sido “desaparecidas”​ de la faz de la Tierra, sin​   mencionar gobiernos, en la mayoría hombres, que han votado leyes de solo un hijo por pareja, como en China, pero más grave aún, que ahora con el uso de la tecnología se puede determinar el sexo, y los chinos en su mayoría favorecen el hijo y abortan a sus hijas, y esto también es violencia de género, pero motivada por la cultura y la política.

   Despierten, esto no es acerca de nosotras, esto es acerca de una agenda eugenésica y de control de población en el mundo y está generada por los que tienen todo el poder, y los que tienen todo el poder del dinero, especialmente, lo están usando para poner presión en los países, caso más reciente, el de Argentina. Un país maravilloso, que se ha mantenido firme hasta ahora contra la legalización de la muerte, un país que siempre ha sido de mujeres fuertes y que se ha resistido a las presiones del mundo, que ni siquiera Irlanda pudo; pero Argentina no se ha dejado engañar, siempre ha ganado la vida, hasta ahora.

   La legalización de un acto criminal no lo convierte en bueno, lo convierte en permitido; por ejemplo, si un hombre viola a una mujer es un crimen, pero si los hombres piden la legalización de las violaciones, no por eso las violaciones “duelen” menos. En un aborto legal es lo mismo que uno ilegal, un ser humano muere, y a veces dos. Podemos hacer el aborto en las clínicas más limpias y mejor decoradas y servirnos champaña al final del aborto, pero no cambia el hecho de que un ser humano ha dejado de existir, eliminado de la faz del planeta. Tan avanzados y no podemos crear una solución válida y justa.

   Las mujeres,  históricamente y espiritualmente, hemos siempre combatido la muerte, curado a los soldados caídos, haciendo protestas por la paz en las embajadas, protegido a los indefensos, a los enfermos y a los niños y, fundamentalmente, las mujeres AMAMOS, y donde hay amor hay vida, nunca destrucción. Tenemos que luchar contra esta cultura de muerte, tenemos que amar y amarnos, no ser tentadas por soluciones fáciles que solo le convienen a los “otros”, también debemos exigir la creación de leyes que faciliten la protección de la mujer y sus hijos, como sería, por ejemplo, una  ley de adopción directa.

   Está demostrado que en los países que tienen legalizado el aborto tienen más abortos que donde el aborto es ilegal, pues al ser el acceso fácil, el aborto es usado también como método de “contracepcion”. Por otro lado, la mujer no debe ser penalizada, pues el doctor que ha jurado preservar la vida es el que rompe el juramento hipocrático y el exterminador feminicida.    Las mujeres no somos descartables​    , debemos defender la paz y la justicia, pero no hay​       ambas sin el derecho a la vida, y la vida, como así la ciencia lo afirma, comienza en la unión del espermatozoide con el óvulo. “El desarrollo del ser humano comienza con la fertilización,​   en la cual dos células altamente especializadas y sofisticadas se unen para crear un organismo humano” (Medical Embryology by William and Wilkins 1975). Otra definición:​ Zygote, de la palabra griega zyg tos, representa el amalgamiento de una célula femenina y una masculina, y representa el comienzo de la vida humana (Essentials of Embryology by W.B.Saunders, 1993). Wiley_Liss, en su libro de embriología publicado en 1996, nos explica que “Aunque la vida es un proceso continuo, la fertilización es el punto crítico de partida​ donde un organismo humano es genéticamente distintivo, formado con el material genético por partes iguales de ambos progenitores”. Una de las definiciones más populares​        y usadas en las escuelas americanas: ”el tiempo de la fertilización representa el punto de​ comienzo de la vida humana ontogenética de un individuo (Foundations of Embryology by​ Mc Graw_Hill, 1996).  El Dr Silver Lee nos aclara, en su libro Remaking Eden: “el uso del término pre-embrión no es un término científico, pero político, y este término es usado especialmente por los que trabajan en el negocio de inseminación artificial para alejar la imagen de que son “bebés” los que están siendo congelados y experimentados, como explican a las parejas, que hasta que no los implanten en el útero no son “humanos”.

   Las mujeres argentinas necesitamos luchar por una sociedad más justa, donde impere el amor a la humanidad, concentrar nuestros esfuerzos en crear una sociedad para todos, donde cada vida es bienvenida y tenga un lugar para su desarrollo y crecimiento, sino de qué nos sirve tanto conocimiento y progreso. No debemos conformarnos con migajas, las mujeres del mundo no podemos claudicar y aceptar las agendas que les convienen a unos pocos, por el contrario, protegernos y proteger la vida, pues donde la vida abunda, la sociedad no perece.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

Leave a Reply

  • (no será publicado)