REDISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL

Publicado en septiembre 17, 2024, 9:32 am

Richard Von Caudenhove-Kalergi fue un político y filósofo masón, austríaco-japonés, que ambicionó un plan para suplantar la población europea con gente de otros países, y fue uno de los primeros miembros de la organización Paneuropea, la que conocemos ahora como las Naciones Unidas. Uno de sus planes era una utopía que consistía en dividir el mundo en bloques de poder en, básicamente, estados totalitarios (imagínense muchas Chinas).

El plan está bien descrito en la website de la ONU, en el sitio del Departamento de Economía y Asuntos Sociales. No es que haya cambiado mucho desde el siglo XX, solo algunos ajustes, ya que algunos países se resisten a ser invadidos en masa por emigrantes de culturas que han sido destruidas previamente por guerras interminables o conflictos que claramente no son coincidencias, ya que para mover las poblaciones hay que darles un motivo muy poderoso.

El primer título que nos encontramos en este plan es la pregunta si reemplazar la población con inmigrantes es la solución para una población que envejece sin tener hijos. Y nos preguntamos por qué Europa ha dejado de crecer: ¿será que las mujeres y hombres han sido convencidos de que traer hijos al mundo no tiene más sentido?, ¿será que les han lavado el cerebro con la huella de carbono?, ¿será que las feministas han convencido a las mujeres de que ser madres no es lo que nos define ni es importante para nosotras? ¿Y quién está detrás del movimiento feminista? Podemos seguir conectando los puntos y no nos sorprenderían las conclusiones si estamos informados de la progresión histórica de las ideologías de los siglos dieciocho, diecinueve y veinte.

Después del título leemos una aclaración, muy típica de la “izquierda liberal”, y esta es acerca de cómo usan las palabras ‘desarrollado’, ‘desarrollándose’, ‘más desarrollados’ o ‘menos desarrollados’. No sea que nadie piense que la ONU está haciendo juicios de valor o que se sientan ofendidos, pero nos explican que tienen que hacerlo para describir situaciones en ese contexto, no que un país sea categorizado como pobre, aunque al final de cuentas eso es lo que es y nos deberíamos preguntar por qué es pobre.  Solo en una mente que ha perdido conexión con la realidad se puede encontrar tanto ‘ruido’. Como bien lo dice Aldous Huxley en su libro Brave New World: el que controla el lenguaje controla la mente de las personas.

Luego nos encontramos con los contenidos, o sea, los capítulos y de qué se trata cada capítulo. Hay mucha data de estadísticas de población, no solo de la europea sino de Corea, Japón y Rusia. Brilla por su ausencia China, porque China ya está viviendo esa utopía totalitaria, que en este caso es comunista, pero que podría haber sido fascista porque al final de cuentas todos estas ideologías tienen el mismo propósito: el control total del resto de la humanidad y de sus recursos naturales. China es el modelo par excellence a seguir con el control total de 1419 millones de humanos, donde solo un 10 % de la población tiene derechos, incluso hasta de tener un pasaporte para poder salir del territorio.

La estimación es que para el 2050 la población europea va a desaparecer completamente y será reemplazada con personas de otros lados del mundo; una Europa que ha perdido la religión cristiana es y será invadida por personas que son muy religiosas, tanto que podemos ver sus manifestaciones en público a la hora de rezar, como cuando sacan los felpudos y se arrodillan sobre ellos, cosa de la cual he sido testigo. También estas familias son muy fértiles y no comparten la idea de que tener muchos hijos es malo. No se me escapa la ironía cuando la mujer occidental que tiene hijos, tiene un promedio de dos solamente, y los que tenemos tres o más somos ya familia numerosa. Los pocos que todavía permanecen católicos, como en España, Italia o Francia, se van a convertir en parias en su propio país, por lo que esperamos que sus hijos no pierdan la identidad cultural ante la ‘diversidad’ que se les impone desde afuera.

Se preguntarán qué hay de malo en la diversidad o qué hay de malo en un mundo sin fronteras donde todos vivimos en paz y nos servimos unos a otros y nos colaboramos. Y la respuesta está en el corazón humano y también en el sentido común. Explicaré lo segundo, pues lo primero es un compendio, no un artículo.

No hay nada malo con la diversidad en general, solo depende del contexto. Por ejemplo, a mí me gusta ir a un mercado internacional donde puedo conseguir comidas de otros lados del mundo, y este mercado tiene una gran diversidad. También me gusta viajar y ver culturas diferentes y aprender cosas nuevas, y verlas en sus propios países, pues no tendría sentido irme a Paris cuando quiero conocer a los algerios o tunecinos. Pero la diversidad va a desaparecer con estos planes de homogeneidad humana, pues ya no vamos a ser diversos si perdemos nuestra cultura. El mundo se va a convertir en una gran masa de nada, sin cultura o ninguna identificable, sin fronteras ni IDENTIDAD, que es lo que nos hace DIVERSOS; entonces allí es cuando tenemos que defender que estas culturas siguen existiendo para defender en forma real la diversidad. Yo amo la diversidad, por eso defiendo la identidad y la autodeterminación de los pueblos (que elijan lo que es bueno para ellos, siempre y cuando no vaya en detrimento de otros) y me opongo a todo control central por razones que ya he explicado en otros artículos.

Y con respecto a un mundo sin fronteras donde todos nos amamos y colaboramos, ¿por qué piensan que eso no existe? Si eso es natural, ya debería existir un mundo así. ¿Por qué piensan que hay fronteras y que hay países? ¿Será que son necesarios? Ya sea por organización o para sistematizar, ya que es más fácil administrar un territorio equis que todo el mundo. En forma racional, los países y las fronteras se han creado de acuerdo con las similitudes, o sea, gente que comparte las mismas raíces (genética, lugar) y tradiciones (religión, lengua) puede vivir dentro de un territorio equis, y si ese territorio contiene minorías étnicas, estas se incluyen, siempre que sigan siendo minorías y en mutuo respeto de las leyes del país.

Pero la realidad de los tres últimos siglos es muy distinta. Muchas de las fronteras modernas son el resultado de las guerras mundiales, y los ganadores nos encontramos con más poder de ejercer el control sobre los perdedores, y de allí también nacieron las organizaciones mundiales, lo que tampoco es una coincidencia. En otros lados del mundo, regímenes totalitarios han llegado para quedarse, y aunque parcialmente fue derrotado el régimen soviético, la ideología marxista continúa ‘vivita y coleando’, y sabemos que esta ideología, como la fascista, son dos ‘crías del mismo establo’. El capitalismo, con todas las cosas positivas que tiene, se ha convertido en codicioso, avaro e injusto y dio lugar a las oligarquías y los monopolios. Los que tienen más dinero y recursos naturales controlan a los demás, y si no tienen recursos se los sacan a otros con conflictos armados.

Los últimos siglos han sido primordialmente geopolíticos, ya no una distribución espontánea o sensata de intereses de un grupo de personas en un determinado territorio. En nuestros días no estamos respondiendo a nuestros intereses ni luchando por ellos, pues los ciudadanos de los países están siendo manipulados en seguir los intereses de una elite que no tiene nuestros mejores intereses en su mira, sino más bien los de ellos.

Yo he estado en Suiza tres veces y no vi allí refugiados marroquís ni de ninguna índole, pero ya sabemos que con Suiza (que están armados hasta los dientes) nadie se mete porque cuida el dinero del 1%, y sabemos que las elites mundiales realmente son privilegiadas y todo lo que proponen para el resto de nosotros (“No tendrás nada y serás feliz”) no aplica para ellos.

Esto es solo un ejemplo, pero mi punto es que no todos los países están obligados por su alianza a la ONU a recibir refugiados. Los refugiados son mandados estratégicamente a ciertos países, probablemente los que tienen una identidad más fuerte o son más rebeldes a la agenda 2030, como también hay refugiados que no quieren adaptarse a la cultura del país donde fueron “llevados” porque piensan que van a volver a sus países cuando los conflictos se detengan (ilusos), y aunque muchos están agradecidos, se resisten a una cultura que ellos mismos consideran “demasiado liberal”. En entrevistas con refugiados estas dos posiciones emergen mayoritariamente, quieren volver a sus países y su posición actual es temporaria, o no les importa una cultura a la que no respetan pero que soportan por los beneficios que los Estados le dan sin exigirles mucho a cambio.

Si ellos no son europeos, ¿por qué van a defender los intereses europeos? Su identidad es bien fuerte, y aunque puedas sacar a la persona del país, no puedes sacar el país de la persona. Los refugiados también perderán en futuras generaciones cuando todos seamos una gran masa de nada, de lo que fue la identidad de su familia y su cultura, a menos que sean los suficientes para imponer su cultura y los dejen ejercer en el gobierno, empezando con el de sus pueblos.

Hay otra posición entre los refugiados de los últimos tiempos y es que ellos no estarían en Europa o EE.UU. si esos países no se metieran en sus conflictos, entonces esos países tienen que “pagar” de alguna manera, y aquí es cuando uno les trata de explicar que los gobiernos de los países y lo que estos hacen tiene muy poco que ver con los ciudadanos de esos países, ya que los gobiernos poco escuchan a sus ciudadanos y que no queremos guerras con nadie. Dudamos si vivimos en una república democrática últimamente, pues los refugiados son ayudados en detrimento de los ciudadanos y esto trae conflictos, divide y conquista.

Pero es verdad que la necesidad tiene cara de hereje, y si uno estuviera en esa posición también aceptaría toda la ayuda que pueda recibir. El problema reside en que estas estrategias de ayuda no son espontáneas ni salen de la bondad del corazón de los poderosos, sino que tienen un objetivo que estamos viendo desenvolverse delante de nuestros ojos, estamos siendo testigos de grandes cambios alrededor del mundo, cambios que van a definir nuestro futuro. La pregunta es: ¿seremos libres o sometidos?

Estos problemas que hay en Occidente y que comenzaron en Europa también los está sufriendo EE. UU. Mi próximo articulo será exclusivamente de mi país de adopción.

Corresponsal de Estados Unidos.

Corresponsal de Estados Unidos

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