LA PREGONERA, EL PAPA Y EL OBISPO

Publicado en febrero 03, 2025, 9:46 am

Estamos ya en el mes de febrero y nos aproximamos de nuevo a la Semana Santa.  Todavía tenemos en mente el desafortunado pregón del año pasado llevado a cabo en Jerez de la Frontera. Desafortunado porque se les transmitieron a los presentes, bajo un revestimiento de sentimentalismo, una serie de errores doctrinales que difícilmente podrán subsanarse al cien por cien. Aconteció una cadena de circunstancias que favorecieron el error doctrinal como el viento favorece un incendio. Y las vamos a explicar.

En primer lugar, contó el pregón con la asistencia del obispo, que terminó aplaudiendo y sonriendo cuando este concluyó. Esa imagen del obispo sonriendo y aplaudiendo el pregón, para muchos fue una manera de validar el mensaje de la pregonera. El lenguaje no verbal es una poderosa herramienta de comunicación que transmite más del 70 % de nuestro mensaje. Este tipo de comunicación incluye gestos, expresiones faciales, posturas corporales, tono de voz y otros elementos que van más allá de las palabras. Por lo que la imagen del obispo aplaudiendo y sonriendo pudo tener algún efecto de reafirmación de las tesis de la pregonera (aunque no fuese esa su intención). Esto, unido a lo que se viene llamando “La Falacia del Apelo Emocional”, transmitida de manera magistral por la pregonera, fue determinante para que el público asistente sucumbiera en un alto porcentaje a la asimilación de la anomalía doctrinal. Una tormenta perfecta, o casi. No juzgamos a la pregonera, es más, los sentimientos que acompañaron a sus palabras no pensamos que fuesen fingidos, sino que transmitían su verdad. Pero su verdad equivocada.

La «falacia de apelación a las emociones» es común en diversos ámbitos, como la publicidad, la política y las interacciones personales. Es importante reconocerla para desarrollar un pensamiento crítico y tomar decisiones basadas en evidencias y razonamientos sólidos, en lugar de dejarse llevar únicamente por reacciones emocionales.

Por ejemplo, un argumento que utiliza esta falacia podría ser: «Si no compras este seguro, podrías dejar a tu familia desprotegida en caso de un accidente». Este tipo de razonamiento se basa en generar temor, en lugar de proporcionar información objetiva sobre los beneficios del seguro.

Las emociones son una parte vital de la experiencia humana, pero no deben ser el único factor al evaluar la validez de un argumento o posición. La combinación de comprensión emocional y análisis racional suele conducir a conclusiones más sólidas y equilibradas. Y, sobre todo, en el caso que nos ocupa, un simple vistazo al Catecismo por parte de la pregonera, la hubiese llevado a cambiar de opinión, suponiendo que tenga fe en la doctrina y sepa que el Catecismo es la «piedra angular» de esta. Cosa que desconoce el que escribe sobre esta mujer (si está formada doctrinalmente o no).

Pero ¿qué es lo que dijo y sobre qué asunto? Para los que desconozcan el contenido del pregón, dijo lo siguiente:

Era su primer amor, / no sabían cómo llamarlo. / Tan sólo que lo sentían / en el alma y en los labios, aunque en su primer encuentro, sin tocarse, “sus almas atraparon el sentimiento más puro”. 

Uno de ellos, le dice al otro: “Tengo miedo / de lo que pueda pasarnos. / Nacimos del mismo sexo. / Es un amor acusado. / Si dos chicos o dos chicas / son por amor traspasados, / también saben que serán / por la calle señalados. / Y nos dirá la familia / que es amor disparatado, / que es un amor prohibido, / que es un amor insensato”. 

Dirán que esto no es de Dios, / que no es de sanos ni santos. / Dirán que sólo es un vicio, que es moda, que les da asco / de pensar que siendo iguales / hasta podamos besarnos. / Condenarán lo que somos, / pasaremos un calvario”.

Yo pensaba como tú, / pero ya lo he superado. / ¿Sabes quién nos da un lugar / en el que sentirte a salvo? ¿Sabes lo que dijo el Papa / Francisco del Vaticano? Dijo: “Todos, todos, todos”, / están todos invitados / a una Iglesia sin barreras, / sin andenes ni vallados,/  casa con puertas abiertas / sin aduanas de paso. / Donde nada hay que temer, /  donde encontrarnos a salvo. / Dijo: “Todos, todos, todos”, / al soltero y al casado, a la nueva y al de siempre, divorciada y rejuntado.

Una Iglesia que es fundada / sobre quien llegó a negarlo, / no puede volver la espalda / ni dejar a nadie a un lado. / Dijo: “Todos”. Tú y yo, / allí vamos a encontrarnos. / Y se funden dos miradas / en un infinito abrazo. / Ese amor que todo puede. / Dime ¿qué tiene de malo? / Dime ¿quién sería nadie / para tratar de juzgarlo? / Si es así como lo sienten, / ¿por qué habrían de negarlo? / Amor que no pasa nunca. / Amor de Dios por salvarnos. / Amor que todo disculpa, / amor en Dios confiado. / Amor que nos hace libres, no encierra a nadie en armarios. 

Al concluir el pregón, los presentes en el Teatro Villamarta de Jerez, aplaudieron, al igual que hicieron las autoridades eclesiásticas y civiles presentes en un lateral del escenario. 

Lo más curioso de todo este acto fue lo que aconteció al final, cosa que se puede comprobar en el vídeo que aún sigue colgado en la red. Podemos apostar que muy poca gente se ha fijado en el detalle que a continuación vamos a relatar:

Al final del vídeo, cuando hacen corro la pregonera, el obispo y la alcaldesa, degustando una copa de vino de Jerez y en buena conversación, la pregonera aclara que tenía el pregón terminado dos meses atrás, pero al escuchar las palabras del Papa de que en la Iglesia caben todos, todos, todos… se animó a cambiarlo y fue cuando se le ocurrió introducir todo ese alegato en favor de la aceptación del amor homosexual y demás dentro de la Iglesia. Ella entendió que el todos, todos, todos, del papa, era un pasaporte para  que todos puedan recibir los sacramentos sin distinción. O, al menos, eso es lo que ha quedado en el entendimiento profundo de una gran parte del personal.

Muchas personas efectivamente interpretan erróneamente que esto significa que cualquiera puede comulgar sin restricciones. Existe una brecha entre el mensaje de acogida y la comprensión de las normas sacramentales. Las imprecisas palabras del papa han originado esta confusión, porque si no se refería a que todos, todos, todos pueden comulgar, no hacía falta que dijese nada, porque siempre, siempre, siempre, la Iglesia ha estado abierta a todo el mundo y nunca hubo portero en la puerta preguntando nada.

En un momento determinado de la charla que mantuvo la pregonera con el obispo, parece que le pregunta: «Todo es verdad, ¿no?»… a lo cual el obispo asiente. Al menos, el que escribe así lo entiende y está abierto a rectificación. Como si el obispo la CONFIRMARA en todo lo expresado en el pregón.

Podríamos pensar, entonces, que toda esta confusión, en primer lugar, parte de las palabras del Papa, ya que la pregonera manifiesta de manera clara que no pensaba hablar del asunto en cuestión, pero que dichas palabras hicieron que cambiara el pregón cuando lo tenía terminado. ¿Qué decir sobre esto?… No entraremos, como ya es costumbre, a forzar aclaraciones sobre lo que el Papa quiso o no quiso decir, pues la única cuestión importante es que en el Catecismo se encuentra  la respuesta bastante clara.

El Catecismo de la Iglesia Católica es un compendio autorizado de la Doctrina de la fe y la moral, elaborado en comunión con los obispos y basado en la tradición apostólica. Es un punto de referencia para interpretar las enseñanzas de la Iglesia, incluso frente a declaraciones individuales del papa fuera del contexto magisterial. Aunque, como ya hemos aclarado, no juzgamos lo que el papa quiso decir con esas palabras, pero está claro que haya sido lo que haya sido, el Catecismo tiene la clave de cómo hay que interpretarlas.

¿Que decir sobre la actitud del obispo?… En primer lugar, transcribimos una nota de ACI Prensa:

Este 20 de marzo, ACI Prensa se ha dirigido a las delegaciones de Medios y Hermandades del Obispado, así como a la Unión de Hermandades de Jerez, para consultar si tenían conocimiento previo del contenido del pregón y si querían realizar alguna matización al respecto.

La Delegación de Medios de Comunicación del Obispado de Asidonia-Jerez, ha respondido que «el Obispado autorizó a la persona, pero se desconocía el contenido» al tiempo que ha recordado que la organización del pregón corresponde al Consejo Local de Hermandades.

Sobre el contenido del pregón, en respuesta a ACI Prensa, se añade que «desde el Obispado no se aprueba nada que sea contrario a la enseñanza de la Iglesia (obviamente, quiere decir que no aprueba lo que se dice en el pregón sobre la cuestión que tratamos). Y, evidentemente, sí se aprueba el llamamiento del Papa a ser acogedores con todos».

A modo de información complementaria, el Obispado ha compartido a ACI Prensa el enlace a un artículo publicado este miércoles por Mons. Rico en El Diario de Jerez titulado La escuela del amor más grande en el que no hace referencia directa al pregón.

Podemos ponernos en el lugar del obispo y entender que, al escuchar el pregón, no esperase para nada que el contenido fuera el que fue. Es decir, que se encontró con el asunto a bocajarro. Y que por cuestiones de etiqueta no viese oportuno hacer ninguna corrección en ese momento. No obstante, en el artículo titulado «La escuela del amor más grande», publicado en El Diario de Jerez, deja muy clara cuál es la posición doctrinal de la Iglesia con respecto al alegato de la pregonera. Destacamos algunas palabras de dicho artículo:

Los autores de la antigüedad cristiana enseñaban que se adultera el evangelio cuando de él seleccionamos unas cosas omitiendo otras. El amor de Cristo, que cura las heridas del corazón, se recibe acogiendo su palabra plena no seleccionada. La llamada a la conversión requiere acogida misericordiosa y no hay acogida misericordiosa sin llamada misericordiosa a la conversión. Nos engañamos y engañamos a los demás cuando urgimos a la acogida misericordiosa y callamos la llamada de Cristo a la conversión.

Jesús acoge a todos, todos, todos, y llama a todos, todos, todos a la conversión. Acoge unas veces pidiendo agua, como a la mujer samaritana junto al pozo de Siquén, a quien recordó con palabras de vida eterna, que no es lo mismo juntarse que casarse (cf Jn 4, 16-18). Acoge otras veces inclinándose para ponerse a la altura del pecador, como hizo junto a la mujer sorprendida en público adulterio, para liberarla de quienes la condenaban a muerte y ofrecerle el camino del amor verdadero diciéndole: Tampoco yo te condeno. Anda y, en adelante, no peques más (Jn 8, 11).

Creemos que el obispo con este artículo deja clara la doctrina: Jesús acoge a todos, todos, todos, y llama a todos, todos, todos a la conversión. Se acoge a todo el mundo, pero no de cualquier manera.

¿Qué decir de la pregonera?… Pues decir que es fácil extraer de las palabras del papa las conclusiones que manifestó (al margen de lo que el papa quiso o no quiso decir. No entramos en la cuestión), ya que tiene esa tendencia a la ambigüedad y que el que quiera reconocer reconozca y el que no, que no lo haga. No obstante, bastará consultar el Catecismo de la Iglesia Católica para darse cuenta del nivel de catolicidad de lo que planteó en el pregón, o leer el artículo del obispo. Ambos coincidentes, Catecismo y artículo.

Es decir, entre todos lo mataron y el solo se murió, «entre todos la liaron y el error se extendió». Recordar también a todos los creyentes que el Catecismo es considerado la fuente más confiable sobre aspectos doctrinales básicos de la Iglesia católica.  Presenta fiel y orgánicamente la enseñanza de la Sagrada Escritura, la Tradición viva de la Iglesia y el Magisterio auténtico. También incluye la herencia espiritual de los Padres de la Iglesia, santos y santas. Recoge las explicitaciones de la doctrina que el Espíritu Santo ha sugerido a la Iglesia a lo largo de los siglos e ilumina con la luz de la fe las situaciones nuevas y los problemas contemporáneos. Cada uno que crea que lo quiera, pero si quieren creer como Dios manda, no se dejen llevar por el sentimentalismo y déjense llevar mejor por el Catecismo.

No nos anima a escribir este artículo ningún sentimiento de revanchismo, pero viendo como prosperan los católicos «selecticistas» dentro de la Iglesia, hemos tomado como referencia lo acontecido en el pasado pregón. El «selecticista» sería, por tanto, un católico que practica una fe «a la carta», aceptando solo las enseñanzas que le resultan convenientes o comprensibles, pero dejando de lado aquellas que no comparte o no comprende plenamente.

Este término es inventado (selecticista), y no tiene uso oficial en la Iglesia, pero podría servir para describir de manera creativa esta postura. Sin embargo, desde el punto de vista teológico, se suele usar el término «católico no practicante» o simplemente se describe como alguien con una fe incompleta o en crisis. Estudiar el Catecismo puede ser un paso importante para superar el «selecticismo».

Terminamos ya, recordando algo, que es de doctrina básica, pero que quizás muchos de nosotros hayamos olvidado. Es importante aclarar que la decisión final sobre quién puede comulgar recae en la autoridad de la Iglesia y en la conciencia individual. Sin embargo, según la doctrina de la Iglesia Católica, los siguientes casos, generalmente, no deberían recibir la comunión, y yo mismo me he encontrado en algún momento en alguna de estas situaciones. Pero esto no va contra mí mismo ni contra nadie. Esto va a como son las cosas:

1.        Personas en estado de pecado mortal no confesado

2.        Católicos que viven en uniones irregulares (por ejemplo, divorciados y vueltos a casar civilmente sin anulación)

3.        Parejas que cohabitan y mantienen relaciones sexuales fuera del matrimonio

4.        Personas que practican activamente la homosexualidad

5.        Quienes han cometido el pecado de aborto y no se han reconciliado mediante la confesión

6.        Aquellos que rechazan conscientemente las enseñanzas fundamentales de la Iglesia

7.        Personas excomulgadas o bajo interdicto canónico

8.        Católicos que apoyan públicamente prácticas gravemente contrarias a la moral de la Iglesia

9.        Niños que aún no han hecho su Primera Comunión

10.      No católicos (con algunas excepciones en circunstancias especiales)

Es crucial recordar que la Iglesia siempre invita a la reconciliación y al arrepentimiento, y que estas situaciones no implican exclusión de la comunidad eclesial, sino una invitación a la conversión y al crecimiento espiritual.

Corresponsal de España

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