Las leyendas negras del Valle de los Caidos

Publicado en septiembre 22, 2020, 7:31 am

Que el Valle de los Caídos sea una obra faraónica, símbolo de la dictadura construida con mano de obra esclava para humillar al bando de los vencidos en la Guerra Civil española, es una falacia. Falacia alimentada intencionadamente por la masonería para generar odio y exterminar el Cristianismo.

La finalidad y las condiciones de mano de obra fueron, en realidad, diametralmente opuestas al discurso que ha incrustado la izquierda socialcomunista anticristiana en el ideario de los españoles (en connivencia con el silencio de la derecha desnortada).

 

Indalecio Prieto

Uno de los primeros en empezar a construir el mito fue Indalecio Prieto (distinguido miembro del PSOE cuyo grupo, La Motorizada, asesinó a Calvo Sotelo), refiriéndose al monumento como tumba faraónica.

En este artículo intentaré arrojar luz sobre los datos oficiales para dar una idea de la realidad y aportar mi grano de arena para evitar la demolición del monumento.

El actual gobierno ilegítimo de España, después del acto masónico-satánico de la exhumación/profanación de Franco, está pergeñando la forma de demoler la cruz del Valle de los Caídos (la más grande del mundo, por cierto) utilizando la ley antidemocrática de memoria histórica. Eufemísticamente hablando lo llaman resignificación del Valle (la izquierda siempre ha sido muy hábil con la manipulación del lenguaje). Dicha ley es fruto del rencor y del insoportable escozor que sufre la izquierda de haber perdido la guerra que ellos mismos provocaron.

Toda la información que van a leer ustedes a continuación proviene del Archivo del Palacio Real de Madrid analizada magistralmente por el experto en Historia, Alberto Bárcena, en su tesis doctoral. En este fondo se encuentran todos los documentos oficiales del proceso de construcción, así como de las condiciones de vida de las personas que trabajaron en él. Este archivo es prácticamente desconocido para el público en general, circunstancia no extraña si se tiene en cuenta que se ha implantado intencionadamente una visión muy sesgada (si no opuesta) de la realidad.

Don Diego Méndez, arquitecto del Monumento Nacional a los Caídos.

El Valle de los Caídos fue diseñado por los arquitectos Pedro Muguraza y Diego Méndez, y está ubicado en Cuelgamuros, en la sierra de Guadarrama. El monumento no representa a la dictadura ni a ninguna persona en particular, es una basílica y abadía (los Benedictinos) erigida en conmemoración y honra de los Caídos de ambos bandos durante la contienda (en concreto, 33.782) para no olvidar lo que fue la Guerra Civil. Dicha afirmación se recoge en el Decreto Fundacional del Valle, de agosto de 1957. De hecho, el dictador ni siquiera tenía intención de ser enterrado allí, sino en el Pardo, junto a su mujer, Carmen Polo. La orden de la inhumación provino del Rey Juan Carlos I y del Gobierno de aquella época durante los primeros días de su reinado.

Otra de las mentiras más recurrentes de la masonería es que el Valle fue construido por mano de obra esclava proveniente del bando de los vencidos. Volviendo al citado Archivo queremos destacar lo siguiente:

  • La duración de las obras fue de casi 20 años (del 40 al 59).
  • Los trabajadores se dividían en dos grupos: libres (entre el 40% y el 50% del total) y penados.
  • Ambos grupos cobraban el mismo salario (10 pesetas diarias) y tenían los mismos seguros sociales.
  • Disponían de un plus de cargas familiares. Es decir, parte del salario iba destinado al mantenimiento de la familia del trabajador mediante el Sistema de las Juntas Locales Pro-presos.
  • Franco, junto con Pérez del Pulgar, idearon el Sistema de Redención de Penas. Este sistema daba al preso la posibilidad de redimirse a través del trabajo.
  • Todo este mecanismo se articulaba mediante el Patronato Central para la Redención de Penas (Ministerio de Justicia) Nuestra Señora de La Merced, patrona de los presos.
  • Según los registros de las instancias, los penados solicitaban voluntariamente destino en el Valle.

No obstante estos datos, lo más significativo, siguiendo siempre el contenido del Archivo del Palacio Real, son las circunstancias en las que vivían los presos:

  • Existían poblados para los obreros y sus familias.
  • La abundante documentación da fe de solicitud de familiares para estar más cerca de sus seres queridos. Incluso, se registran eventos como bodas y reuniones familiares.
  • Dichos poblados tenían incluso escuelas donde era común que los hijos de los penados y de los libres asistieran conjuntamente.
  • De entre las escuelas destacan la dirigida por el maestro Gonzalo de Córdoba (penado, por cierto), cuyos alumnos, la mayoría, acabaron licenciándose en la universidad, según testimonio de los descendientes.

Otro de los puntos fuertes de la leyenda negra es la guerra de cifras de muertos. A este respecto, resulta llamativo que el acta de defunción del primer fallecido (Alberto Pérez Alonso) estuviera datada en el año 48, es decir, 8 años después del inicio de las obras. La contundencia de los datos y los registros es irrebatible: el presidente del Consejo de las Obras, Blas Pérez, le asigna una casa de protección oficial a la viuda del susodicho fallecido, Jerónima Pérez. De hecho, a todos los presos se les proporcionan vivienda de protección oficial en Madrid.

En definitiva, el total de fallecidos osciló entre 14 y 18 personas. Como les he advertido, nada que ver con la realidad políticamente impuesta con martillo percutor por la moral totalitaria de la izquierda.

Pero lo más llamativo y chocante es lo referido a los “presos políticos”. Estos presos fueron autores de masacres deleznables como la Matanza del Tren de la Muerte o los sucesos de Pinto por parte del Comité Rojo. Episodios espeluznantes que la izquierda y el PSOE se apresuran a ocultar, como los de Paracuellos, Belchite, Cabra y tantos otros, arrogándose la legitimidad moral del conflicto y explotando mediante propaganda el papel de víctima que ha dado lugar a la citada ley de memoria histórica.

Estamos ante un proyecto ideológico totalitario de ingeniería social que atenta contra las libertades. Si no es en la actualidad, poquísimo queda para que artículos como este sean prohibidos, y sus autores, como este servidor, sean encarcelados.

Las personas que creen que la masonería es un grupo de flipados que se dedican a actividades esotéricas están rotundamente equivocados. Fueron los responsables de la actual constitución española y una aplastante mayoría están infiltrados, tanto en el PSOE como en el PP, en el partido radical ERC y en actual Iglesia Católica. No se confundan aquellos que identifican el acto de demolición de la Cruz como un signo de autoinculpación por parte de la Iglesia.

La masonería trata de exterminar el Cristianismo de la sociedad para redefinir la educación y la familia con leyes totalitarias de ideología de género y feminismo radical. Soros, a la orden de la banca Rothschild, aspira al mundialismo contra las identidades nacionales para eliminar los estados-nación a través de los partidos políticos. No olvidemos que el 65% de los europarlamentarios son masones y que el ingreso en la secta supone un ascenso directo, político y económico. Lamentablemente, también están infiltrados en la Iglesia Católica, lo que demuestra la irritante pusilanimidad con la que el Vaticano actúa contra estos hechos.

A título personal, creo que nos encontramos inmersos en una batalla, no política o económica. Ni siquiera con armas. Es mucho peor: espiritual.

Por favor ayúdenos a impedir la demolición de la Cruz del Valle de los Caídos firmando en el siguiente enlace. Muchas gracias y que Dios les bendiga.

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https://citizengo.org/hazteoir/rf/182246-sos-expulsion-monjes-del-valle-caidos

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Corresponsal de España

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